Todos por Sobre el Promedio
Jun
5
2007
Por ejemplo, el corredor que gana la medalla de oro en los 100m planos en las olimpíadas recibe una cantidad de dinero (en contratos publicitarios) que es muchísimo mayor que la que recibe el segundo mejor, incluso cuando la diferencia en tiempo haya sido de centésimas de segundo. Este fenómeno también es frecuente en el mundo del espectáculo, en que cientos de miles personas sueñan con ser estrellas millonarias, y sólo unas pocos lo son en realidad.
Otras profesiones recientemente se han unido a esta tendencia, incluídos abogados, ingenieros, médicos y científicos. Lamentablemente, uno de los problemas de este tipo de mercado es que la asignación de recursos que se produce en muchos casos es ineficiente, porque hay demasiada gente con ilusiones exageradamente altas que intenta alcanzar lo que para ellos es inalcanzable — y que sería más útil para la sociedad y para sí mismo haciendo otra cosa.
Por supuesto, mientras más competidores haya, mejor será el resultado de una selección competitiva, pero todo tiene un límite, y hay un punto en que comienzan a entrar muchos competidores que no tienen ninguna posibilidad, que sólo aumentan marginalmente la calidad del resultado, pero que a cambio malgastan su tiempo, sus recursos, y los recursos de otros.
Todos creemos ser mejores que el promedio
Una de las causas de que tanta gente entre en competencias que no puede ganar, es que los humanos tendemos a sobreestimar profundamente nuestras capacidades. Los autores citan varios casos:- Una noticia reciente reportaba que más del 60% de los jugadores de básquetbal de la primera división universitaria pensaba que llegaría a entrar a la NBA. Sólo el 5% lo consigue.
- La mayoría de las personas piensa que son más inteligentes y que conducen mejor que el promedio.
- Más del 70% de los encuestados entre estudiantes de liceo se consideró mejor que el promedio, y sólo el 2% debajo del promedio.
- El 94% de los profesores universitarios piensan que son mejores que el promedio de sus colegas.
La explicación desde la siquiatría es aplastantemente simple: pensar que uno es peor que el promedio no nos gusta, por lo tanto, una solución barata es pensar que uno es mejor que el promedio, total, no es tan fácil probar que uno está equivocado.
Consistente con esto, los autores citan un estudio en que se encontró que los pacientes con depresión clínica eran notablemente certeros a la hora de evaluar sus propias capacidades, mientras que la gente sana del grupo de control tendía a tener una proporción significativamente inflada de sus capacidades objetivas.
Este problema se ve exacerbado en nuestra generación, la "Generation Me", que fue educada con máximas como "cree en tí mismo y todo te resultará bien" y con una educación donde la auto-estima ciega (sin importar el rendimiento) se consideraba como un valor importantísimo, mucho más que el auto-control, por ejemplo. Para peor, y como notaba Adam Smith:
El desprecio del riesgo y la presuntuosa esperanza de éxito, no están en ningún período de la vida más activos que en la época en que la gente escoge sus profesiones.Una gota de realidad en un océano de sueños, creo que no nos vendría nada de mal a algunos. Por otra parte, lo de que todos pueden lograr lo que se propongan es una idea profundamente arraigada en nuestra generación, y no creo que de la noche a la mañana todos la abandonemos. Al menos yo no lo he hecho aún.
The Winner-take-all Society por Robert H. Frank y Philip J. Cook. Penguin Books, 1996.








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Mercado del trabajo
En lo personal creo que el asunto no va por culpabilizar el existismo existente (que es grande como lo dice ud por cierto), el asunto creo que va por el cuestionamiento del “valor” (precio asignado) a las cosas. Que explicación verosímil puede tener que una modelo pueda ganar sobre 100 en un fin de semana de trabajo, y en cambio un temporero gane (de seguro) menos del mínimo.
Carlos Perez Soto mencionaba en sus charlas de marxismo, para la carrera de sociologia de la UArsis que esos casos de las modelos, los futbolistas, quienes venden ataúdes para anillos de matrimonio, quienes realizan cortes de pelo a perros, los politicos, los asistentes sociales, sociologos, taroristas, periodistas de farandula, "paparazzis" (no se como se escribe) entre otros, viven de lo que el autor llama salario burocratico, que finalmene tiene como utilidad generar capacidad de consumo en estas personas. Esta tendencia (que es conocida como "tercerizacion del empleo") segun el autor esta tendencia es una estupidizacion del erdado del trabajo, con la consiguente indignidad e inseguridad laboral (como el caso de llxs vendedorxs ambulantes) que conlleva.
y quién dijo que le
y quién dijo que le intersesaban los ganadores, te lo resumo:
- los ganadores pasa entre 18 hrs al día trabajando, sin ver a sus hijos.
- los semi- ganadores pasan entre 16 hrs trabajando, ven a sus hijos 1 hr. y a su señora 1 hora.
- los normales, ven a sus hijos 3 hrs, en promedio, tienen sexo con su señora y se levantan al otro día.
- los perdedores, ven a sus hijos 6 horas al día, le hacen el amor todos los días a sus señoras y se cuestionan que habría sido si hubieran sido ganadores.
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