Carlos Alberto

Hoy 11 de Septiembre del 2009 se cumplen 36 años del golpe militar que llevó al poder en Chile a una Junta de Gobierno encabezada por Augusto Pinochet. La dictadura duró más de 25 años y durante ella fueron torturadas más de 30,000 personas y ejecutadas al menos 3,000. El golpe contó con el apoyo del Gobierno de EEUU y de las clases más acomodadas, que vieron con buenos ojos como la Junta logró contener el "avance comunista" mediante la ejecución sistemática de dirigentes de izquierda.

Un estudiante de ingeniería

Nueve días después del golpe, una semana después de que se disolviera el congreso nacional, Carlos Alberto Cuevas Moya fue detenido por civiles el 20 de Diciembre del 1973 en casa de su madre, en presencia de testigos.

En ese momento, "el Mono" como lo llamaban sus amigos, tenía 21 años y estudiaba en la Escuela de Ingeniería de la Universidad de Chile.

Dos días más tarde Sergio Arellano Stark (que años después sería condenado por la Caravana de la Muerte, una operación en que 71 presos fueron ejecutados en distintas cárceles del país), emitiría un comunicado de prensa en el que indicaba que:

Los perritos no se van al cielo

Perro con alasLos humanos somos una consecuencia, no un fin. Somos materia que se ha condensado creando vida y conciencia mediante un proceso tan lento (15.000 Millones de años) que nuestra existencia como humanos es insignificante en comparación a su duración. Somos el resultado, no el objetivo, de un proceso evolutivo maravilloso e inevitable que poco a poco creó movimiento, complejidad y por qué no, belleza.

El astrónomo Carl Sagan resumió los últimos 2.500 Millones de años de esta evolución en un párrafo magistral ...

Cuando el toro era un dios

Extracto de "Beyond the Beef" (Más allá de la Carne) por Jeremy Rifkin:

(Traducción mía, sin permiso del autor, capitalización igual al original.)


En Creta, así como en Sumeria, Egipto, y otras culturas bovinas, el dios toro era sacrificado para que la gente pudiera vivir. La muerte del toro liberaba su "espíritu". Comerse la carne aseguraba que el espíritu pudiera seguir viviendo en los seres humanos.

El toro divino también figuraba prominentemente en la sociedad griega. Dionisio, el dios de la fertilidad, era conocido como el "Toro con cuernos" ["Bull horned"] y el "Hijo de una Vaca". Los griegos adoraban al toro como la encarnación de un dios. En el ritual dionisíaco, los devotos se iban a las montañas en la noche, simbolizando romper las ataduras de la civilización. Los celebrantes, que usaban cuernos de toro, danzaban más y más rápido, azotándose a sí mismos en un frenesí. En el medio de este salvaje abandono físico, se hacía desfilar a un toro por el centro del grupo. Cayendo sobre él, con las manos desnudas, rompían al animal en pedazos, arrancándole la carne, hundiendo sus manos y sus cuerpos en su sangre. Se comían la carne del toro, todavía caliente y cruda, mientras chillaban y saltaban en el aire hasta el primer brillo del amanecer. Creían que consumir al toro los haría como dioses. Ellos y sus tierras eran benditos y santificados en la sangre del bovino.

Aviso en Phoenix sobre ateísmo

¿No crees en Dios? No estás solo.

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